jueves, 22 de septiembre de 2016

Las voces de un largo viaje

Guillermo Troncoso y el resto del elenco de la obra teatral De Mendoza a Tokio.

por Marcela Furlano
publicado en el suplemento Escenario del Diario Uno de Mendoza
21 de setiembre de 2016

Un talentoso visionario embarcó en su sueño a 32 niños y 7 adultos en un viaje a través de varios países. Parece la más increíble de las ficciones, de no ser porque los protagonistas fueron reales y fue en nuestra provincia donde esta historia comenzó a gestarse hasta llegar al papel, cuando el escritor y periodista Fernando G. Toledo escribió De Mendoza a Tokio.
El libro cuenta la travesía que el maestro Víctor Volpe emprendió junto con el Coro de Niños Cantores de Mendoza para llevarlos a las antípodas, a Japón, para que allá por 1971/72 conocieran el talento inigualable de estos pequeños. Ahora, lo que comenzó en la vida real y luego fue obra literaria llega al teatro con la puesta del actor y director Guillermo Troncoso y la producción de Alejandro Scarpetta, quien fue unos de los 32 niños de ese coro.
Este miércoles 21 a las 21 en el teatro Independencia el sueño de Víctor Volpe y sus niños renacerá en las voces de los actores.

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sábado, 10 de septiembre de 2016

Fernando G. Toledo es el ganador de la nueva categoría del Certamen Vendimia


3 de junio de 2016
Se trata del autor de El mar de los sueños equivocados, la obra seleccionada en la sección Infanto-Juvenil.    
Un jurado integrado por Silvia Lauriente, Brenda Sánchez y María Luz Malamud, acordó que El mar de los sueños equivocados, la obra de Fernando G. Toledo fuera seleccionada como ganadora de la categoría Infanto-Juvenil del Certamen Vendimia 2016.
Esta fue la obra ganadora dado que el jurado consideró que esta novela, destinada al público juvenil, «es disruptiva en la temática que aborda. El libro navega los miedos profundos del ser humano. Al enfrentarse con sus temores, el protagonista puede reparar una situación traumática vivida».
»Posibilita lecturas intertextuales, reforzadas por tratamientos surrealistas, cinematográficos y líricos. A la vez que profundiza en la materia onírica y en el inconsciente, construyendo personajes sólidos y creíbles».
»La trama, que en un principio parece de aventura, gana complejidad a medida que se avanza en la lectura, poniendo al lector frente a un tema sensible. Es justamente la valentía del texto lo que nos ha motivado a elegirlo».
El mar de sueños equivocados
El autor se refirió a este logro: «Es una sorpresa haber ganado, ya que es la primera novela que escribo de ficción y la primera destinada a un público infantil, juvenil. El hecho de que haya resultado premiada es un estímulo, una gran experiencia en este terreno».
«Cuenta una historia que combina muchos elementos, es la historia de un adolescente que se llama Apolo y que comienza a vivir sucesos que no alcanza a comprender del todo. Mientras convive con un temor irracional que no sabe explicar del todo y empieza  a aparecer en su vida un ambiente pesadillesco, que no sabe a qué atribuir. En el camino trata de descubrir qué está pasando en el mundo que lo rodea, conoce a un par de personajes en ese camino que hace, buscando resolver ese misterio que lo rodea», agrega Toledo.
En la historia hay mucha acción, momentos surrealistas, humor y en el fondo de todo, mucho dolor. «Fue un desafío personal intentar hablar también de esas cuestiones para un público de esta edad. Hay veces que la literatura dedicada a niños y jóvenes se suele edulcorar. Me parecía que era necesario hablar de estos temas también, ya que también los niños y jóvenes conviven con cosas más amargas y no hay que tener miedo a tratar estos temas y como soy novato en esto, me permití esa irreverencia de tratar con esas cosas», finalizó el autor.
REPERCUSIÓN EN LOS MEDIOS

sábado, 2 de abril de 2016

Pasaje a Nod

La muerte de Abel (Gustave Doré).


por Fernando G. Toledo


gnora por qué sigue sin levantarse, así que lo rodea, cauteloso, sospechando una trampa. Pero no: ahí yace todavía, boca arriba, inmóvil, sus cabellos volcados contra la tierra. Mientras lo mira, oye su propio jadeo, su cansancio. Así que apoya el brazo izquierdo sobre el montículo detrás del cual todo sucedió. En su otra mano, el leño ensangrentado pesa tanto que se le suelta y produce el mismo ruido sordo que hizo Abel al caer. Hace frío, de pronto. Caín no sabe que ha transmitido la muerte. Caín no sabe que esta ha comenzado a esparcirse. Y que persistirá

viernes, 5 de febrero de 2016

Richard Palmer-James (1947) - Sin estrellas

Richard Palmer-James.


Sin estrellas

de Richard Palmer-James


Tarde de un claro día.
El oro entre mis ojos.
Pero mis ojos, vueltos hacia adentro, ven sólo
todo un negro de Biblia y sin estrellas.

Piedad de viejo amigo.
Cruel sonrisa torcida.
Y la sonrisa indica este vacío en mí:
todo un negro de Biblia y sin estrellas.

El frío cielo azul
se va volviendo gris,
el gris de una esperanza que, oh, quisiera ser
todo un negro de Biblia y sin estrellas.


© Traducción de Fernando G. Toledo

Letra para una de las canciones del disco Red (1974), de King Crimson.





Starless

by Richard Palmer-James


Sundown dazzling day
Gold through my eyes
But my eyes, turned within, only see
Starless and Bible black

Old friend charity
Cruel twisted smile
And the smile signals emptiness for me
Starless and Bible black

Ice blue silver sky
Fades into grey
To a grey hope that, oh, yearns to be

Starless and Bible black.


viernes, 22 de enero de 2016

Viento de toda la vida


por Fernando G. Toledo

ay en la música algo de implosión. Un efecto devastador que usa al tiempo para extenderse sobre él y detenerlo a la vez. Pero no en toda ella, claro. No en cualquier música se consigue ese estallido interior (ubicado en el centro vital de los oyentes). Esto sólo sucede cuando la música es capaz de convertir todo instante en eterno. En una infinita progresión que semeja a un viento que no recordamos cuándo comenzó, pero que sabemos no va a acabar.

La música de Zonda Projeckt (o la música que es Zonda Projeckt) está preñada de ese estallido. Nace de su propia sangre, las venas de oro de su genética progresiva, y extiende la cuerda por los caminos recorridos, altas y blancas cumbres que defienden una corona carmesí capaz de imponer su disciplina con el rigor de la belleza.

Como la música que hace, como la música que es, Zonda Projeckt engarza con una historia elegida pero también la anima, la continúa y la completa. No importa si los elementos que componen a Zonda Projeckt se unen o se disgregan. Son como las tablas de una nave que ya zarpó: como en el navegar está su esencia, aunque cedan a la erosión –y vengan otras, excitadas, a suplirlas– siempre serán esa barca que hinchó sus velas la primera vez. Como si todo el desierto que rodeó su botadura hubiera estado allí nada más que para ella.

Pero es cierto: esta música deja una cicatriz. Quien haya sentido dentro de sí fluir la música de Zonda Projeckt se sentirá partícipe de ese instante suspendido. Y querrá repetirlo o sucederlo de otros instantes que manen de la misma fuente sonora. Que manen como las lágrimas de una luna que llora en secreto. Si esa magia es posible, está en este disco: cuerda tendida entre una obra inolvidable y otra que viene a hacerle honor con melodías recogidas de su propio florecer.

Nadie ceda, pues, a la tentación de decir que hay algo que aquí que se rinde a las malas influencias del pasado o el futuro. Que nadie se pregunte por lo que fue o será: la música que nos deja, que es Zonda Projeckt, se conjuga siempre en tiempo presente. Nunca pasa, siempre corre. Igual a como sopla un viento de toda la vida.


 (*) Texto para el sobre interno del disco Viento de toda la vida, de Zonda Projeckt, editado en octubre de 2015. 

domingo, 17 de enero de 2016

Peter Sinfield (1943) - Epitafio

Nota sobre Peter Sinfield en una publicación española de los años ’70.

Epitafio

Por Peter Sinfield

El muro en que escribieron los profetas
se está viniendo abajo aunque era fuerte.
El resplandor del sol sigue brillando
sobre los instrumentos de la muerte.
Cuando al fin cada hombre esté acosado
por tantas pesadillas, y al volverte
nadie ponga un laurel en la corona,
cuando el silencio ahogue los gritos más potentes

«confusión», se leerá en mi epitafio.
Aunque por sendas rotas yo me viera arrastrado
podríamos reírnos de haberlas reparado.
Pero, temo, mañana me encontraré llorando.
Sí, lo temo, mañana me encontraré llorando.

Por las puertas de acero del destino
han trazado del tiempo un sembradío,
regado por los actos de sujetos
que  por tanto saber son conocidos;
mortal amigo es el conocimiento
si no hay una regla que lo sustente.
El destino del hombre, ya lo veo,
ha terminado en manos de dementes.

«Confusión», se leerá en mi epitafio.
Aunque por sendas rotas me viera yo arrastrado
podríamos reírnos de haberlas reparado.
Pero, temo, mañana me encontraré llorando.
Sí, lo temo, mañana me encontraré llorando.


© Traducción de Fernando G. Toledo

Letra para una de las canciones del disco En la corte del Rey Carmín (In the Court of the Crimson King), de King Crimson.




Epitaph


by Peter Sinfield

The wall on which the prophets wrote
Is cracking at the seams.
Upon the instruments of death
The sunlight brightly gleams.
When every man is torn apart
With nightmares and with dreams,
Will no one lay the laurel wreath
When silence drowns the screams.

Confusion will be my epitaph.
As I crawl a cracked and broken path
If we make it we can all sit back
And laugh.
But I fear tomorrow I'll be crying,
Yes I fear tomorrow I'll be crying.

Between the iron gates of fate,
The seeds of time were sown,
And watered by the deeds of those
Who know and who are known;
Knowledge is a deadly friend
When no one sets the rules.
The fate of all mankind I see
Is in the hands of fools.

Confusion will be my epitaph.
As I crawl a cracked and broken path
If we make it we can all sit back
And laugh.
But I fear tomorrow I'll be crying,
Yes I fear tomorrow I'll be crying.


Lyrics for the song of In the Court of the Crimson King, by King Crimson.


lunes, 4 de enero de 2016

Patrick Lane (1939) - Estrellas

Patrick Lane.

Estrellas

por Patrick Lane

Esas luces en el cielo.
Maripositas de la noche,
pequeños soñadores. Cada vez que mi amada
sale a caminar temprano por el jardín
la observo desde la ventana.
No le puedo quitar los ojos de encima.
Veo cómo se interna en el amanecer,
las flores de cerezo encima de los hombros,
y acaricia al gato,
que la sigue adonde vaya, tan sólo
porque quiere estar con ella
entre los musgos negros.
Cuánta luz hay
en el alto ventanal de la noche.
Cómo la espero sabiendo que, por ahora,
viene hacia mí,
sus pequeños pies mojados por el rocío,
blanca como las estrellas,
en estas últimas horas.


© Traducción de Fernando G. Toledo



           
Stars

by Patrick Lane

Those lights in the sky.
Little butterflies of the night,
little dreamers. Each time my lover
rises to walk in the early garden
I watch her from the window.
I cannot take my eyes from her.
See how she leans inside the dawn,
the cherry blossoms on her shoulders
as she touches the cat
who follows her everywhere, wanting
only to be with her
among the dark mosses.
How much light there is
in the high window of the night.
How I wait, knowing, for now
she comes to me,
her small feet wet with dew,
white as stars
in these last hours.


From Too Spare, Too Fierce (Harbour Publishing, 1995)