Foto desconocida



En esa foto, otro instante embalsamado
Que casi consigue escapar de la eternidad.
No pudo hacerlo. Dejó todo aquí, con esas herramientas
Prestadas por la realidad para su propio plagio,
Y convirtió la escena matutina del colegio
En un campo de batalla con cuerpos cercenados:
Falta un brazo allí, aquel no tiene cabeza,
Muchas piernas se perdieron en el disparo
De la cámara y toda una dimensión cayó
Sin dejar siquiera un rastro de sangre.

Hurguemos en los restos: las caras
Que descubren la lente llaman primero la atención
Aunque no son las que importan. Sin embargo,
Ubicado en un ángulo fingido
Por las leyes del formato, un hombre mira hacia abajo
(Siempre hay que andar con cuidado) y presta
Lo opaco de su cuerpo para quedarse ahí,
A la vez en el pasado y el presente,
Abriendo frente a mí un agujero negro
Que absorbe la materia del olvido y me arrastra
Hacia aquel punto escondido en el cráneo,
Justo detrás de otro recuerdo, fijos sus rasgos,
Nítidos por prepotencia de juventud; provocando
Que yo estire los dedos, los pase por su silueta,
Y compruebe que, sí, ese es mi padre,
Y no aquel cuyo rostro
Quedó cerrado hace años ya a la luz.


© Fernando G. Toledo
Incluido en Plano secuencia - Antología poética (1998 - 2018), de inminente aparición.

En memoria de mi padre, a 15 años del último adiós.

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