Fernando G. Toledo regresa a la poesía con "Cirugía de extracción", un libro escrito con urgencia y precisión quirúrgica




Entre el bisturí y la palabra. Publicado por Mascarón de Proa, el nuevo poemario del escritor y periodista mendocino reúne 40 textos escritos en menos de dos meses. Tras más de una década sin editar poesía inédita, Toledo vuelve al género con una obra atravesada por el dolor, la reflexión y la metáfora como forma de conocimiento.

por Marina Poda


La colección Pleamar, del sello editorial cordobés Mascarón de Proa, publicó Cirugía de extracción, el nuevo poemario del escritor y periodista mendocino Fernando G. Toledo. La obra marca su regreso formal a la poesía luego de más de una década sin editar un libro inédito del género, y reúne 40 poemas concebidos en un breve pero intenso período creativo.

El volumen, que ocupa el número 38 de la colección, aparece como una exploración íntima y reflexiva donde el lenguaje se vuelve bisturí: una herramienta para abrir el cuerpo de lo cotidiano y encontrar, en lugar de órganos, palabras. La contratapa —firmada por el escritor Hernán Schillagi— define al libro como una crónica sutil del dolor y la identidad, una escritura que documenta y a la vez transforma la realidad.

Publicado por una editorial reconocida por su catálogo poético, Cirugía de extracción consolida la madurez de un autor que ha transitado con solvencia la narrativa, el ensayo y el periodismo, sin abandonar el pulso lírico que lo acompaña desde sus primeros libros.

Un regreso a la poesía después de 13 años

Aunque Toledo había publicado en 2018 una antología de su obra poética (Plano secuencia), este nuevo título representa su primer poemario inédito desde Mortal en la noche (2013). La vuelta no es casual ni planificada: según el propio autor, responde a una necesidad profunda, casi inevitable, de volver a su materia inicial.

En diálogo con Diario Mendoza, Toledo explicó que la poesía sigue siendo su modo primario de relación con el lenguaje, incluso cuando su trabajo cotidiano está atravesado por la escritura periodística. “La poesía es mi 'materia prima' a la hora de tratar con las palabras cuando me dispongo a escribir literatura”, señaló.

En ese período publicó novelas, ensayos y relatos de no ficción, además de avanzar con un libro de cuentos aún inédito. Sin embargo, también atravesó años difíciles en el plano personal, donde la literatura debió disputar espacio con las adversidades. Cirugía de extracción aparece entonces como una reacción vital.

“Poesía del pensamiento”: precisión formal y tensión emocional

El libro se inscribe en una línea que el poeta Santiago Sylvester definió como “poesía del pensamiento”, etiqueta que Toledo asume como propia. No se trata de un gesto académico ni de una poesía hermética: el autor propone un lirismo donde la reflexión y la emoción conviven sin anularse. “No concibo de otro modo la escritura de poesía: en mi caso es una exploración, un modo de conocimiento”, explicó.

Toledo vincula esa búsqueda con una tradición filosófica: si el ensayo es la forma más directa de escribir pensamiento, la poesía aparece como el segundo gran camino: “La segunda manera tal vez sea la poesía (junto con el diálogo, claro, como vio Platón)”.

En esa línea, cita al poeta y ensayista Pablo Anadón y su concepto de “lirismo crítico”, un modo de escribir que permite pensar sin dejar de sentir. Cirugía de extracción se construye desde allí: con poemas que interrogan el dolor, la ausencia y el esfuerzo por extraer belleza incluso de una realidad árida.

Periodismo y metáfora: una convivencia inevitable

La contratapa escrita por Hernán Schillagi señala que Toledo “confunde conscientemente la realidad con la metáfora”. Lejos de negarlo, el autor profundiza esa idea: para él, la metáfora no es un recurso decorativo, sino otra forma de ver. “En estos poemas aparece esa indagación acerca de la metáfora también como una realidad en sí misma”, dijo.

El periodismo, en ese sentido, no es un obstáculo sino un territorio paralelo que alimenta su escritura. Toledo admite que durante años fue un escritor “estacional”, reservado a vacaciones y descansos, pero que hoy esas fronteras son menos rígidas: “Desde hace un tiempo, sin embargo, hay un maridaje cada vez más usual y menos estanco en esas parcelas. Publico periódicamente columnas periodísticas que son prácticamente literarias”.

Incluso, rescata una ventaja del oficio periodístico: escribir todos los días mantiene activa la mano, como un ejercicio constante de estilo. “Lo bueno de ser periodista gráfico es que uno tiene lo que los basquetbolistas llaman 'la mano caliente', por estar escribiendo todo el tiempo”.
Y resume esa pulsión con una frase latina que utiliza en sus perfiles: “Scribendi nullus finis”. El escribir no tiene fin.

Un libro escrito en menos de dos meses

Uno de los aspectos más llamativos de Cirugía de extracción es su velocidad de gestación: Toledo escribió alrededor de 50 poemas entre el 16 de enero y el 14 de marzo, y luego seleccionó 40 para el libro final. Esa intensidad, según explicó, se debió a un contexto personal complejo y a una especie de urgencia expresiva: “Venía de un annus calamitatis, en el que la escritura resultó una buena terapia personal”.

Lo singular es que el autor rompió con su propio método: suele recomendar dejar reposar los textos durante meses o años antes de publicar, pero en este caso decidió lo contrario. “Toda esa experiencia, ese aprendizaje, los eché por tierra deliberadamente con este libro”.

La historia editorial también fue inesperada: Toledo se contactó con Mascarón de Proa con la idea de enviar otro manuscrito que venía trabajando desde hacía años. Sin embargo, al terminar el verano, lo nuevo se impuso. La respuesta del editor fue inmediata y definitoria: “Imaginarás mi alegría cuando el editor me respondió: 'Bienvenido a la editorial'”.

Un libro que interpela al lector: anestesia o alerta

Cirugía de extracción propone un pacto incómodo: leer no para evadirse, sino para estar más despierto. El libro invita a una disyuntiva emocional que aparece también en la contratapa: decidir si se quiere vivir anestesiado o en estado de alerta. En esa tensión, la poesía funciona como una cirugía simbólica: abrir, exponer, extirpar, drenar. Pero también suturar.

Un autor clave en la escena literaria mendocina

Nacido en San Martín (Mendoza), en junio de 1974, Fernando G. Toledo es una figura reconocida no sólo por su obra, sino por su aporte a la cultura local: fundó junto a Hernán Schillagi la editorial Libros de Piedra Infinita y la revista El Desaguadero, además de ser creador y director del Festival Internacional de Poesía de Mendoza.

En su trayectoria figuran títulos como Hotel Alejamiento (1998), Diapasón (2002), Secuencia del caos (Premio Vendimia, 2006), Viajero inmóvil (2009) y Mortal en la noche (2013), además de novelas, ensayos y libros de no ficción. Actualmente se desempeña como editor en Los Andes, el diario más antiguo de Mendoza.

Con Cirugía de extracción, Fernando G. Toledo reafirma que la poesía sigue siendo un territorio de combate: un espacio donde el pensamiento se vuelve carne, el dolor se nombra sin ornamentos y la palabra funciona como herramienta de precisión. Un libro breve en cantidad de páginas, pero denso en interrogantes, que vuelve a poner en primer plano una de las voces más sólidas de la literatura mendocina contemporánea.



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